
Los recursos humanos, ¿lo más importante en la empresa?

Un directivo me dijo que este era el momento clave, en el que de verdad las empresas que llevan tiempo repitiendo que lo más importante de sus compañías son las personas demuestren si es verdad o no. Porque este es el momento de decidir si se sigue apostando por la formación, por los programas de desarrollo, o no. No va a ser fácil porque el entorno dice y repite un mensaje: “hay que quitar grasa”, un eufemismo, que en nuestra cultura de vida sana es incuestionable. ¿Quién va a decir que no es bueno quitar grasa?, lo malo es que ese tejido de células adiposas y deformes son en realidad personas.
Yo soy firme partidaria de que la empresa como proyecto sobreviva. Eso significa ser fuerte y adaptarse. Para ser fuerte y ágil necesitas un equipo que no se puede permitir ni los denominados “empleados tóxicos”, que los hay, ni los que funcionan en contra de la cultura de la empresa, que los hay, ni los que funcionan con una velocidad muy al margen de los esfuerzos que requerirían un mínimo de solidaridad con sus compañeros, o aquellos con los que nos hemos equivocado en el proceso de selección, creyendo ver que cumplían unas aptitudes que no son las imprescindibles en nuestra empresa. Con todos estos perfiles, deberíamos ser siempre vigilantes, y no dejar que se queden demasiado tiempo en la compañía, porque se convierten en un lastre, cuando en otros lugares podrían brillar o funcionar. Pero, cuando no es así, deberíamos buscar el camino largo.
El camino largo supone, buscar oportunidades debajo de las piedras para adaptarnos al mercado, y poder seguir con el equipo que te ha ayudado a crecer y con el que te has comprometido. A veces no es posible, y hay que hacer recortes. Es necesario para sobrevivir, pero deberíamos llegar a ello por el camino largo, después de estudiar todas las alternativas e intentar ponerlas en marcha. No sea que después veamos que hemos perdido parte de nuestra esencia. El camino largo incluye trabajar fuerte en la parte de arriba de la línea de resultados, además eso es bueno, porque si la obsesión por los recortes, nos lleva a olvidarnos de que la clave para salir de las crisis, está en los ingresos, seguramente nos equivocaremos.





