PAPÁ SALVAME

Estos días arrecian las críticas de todos contra todos. Buscamos culpables de la crisis. Y que llegue alguien que nos salve. Yo pregunto qué habría que hacer y nadie me da la misma respuesta, «invertir más en infraestructuras», «abaratar despidos», «congelar sueldos»; «no congelar sueldos para que no caiga el consumo»; «congelar precios de los servicios públicos y concertados», «dejar revalorizar los activos de las empresas»,… Todo esto se dice con un cierto tono de enfado, de preocupación o incluso de angustia, según el carácter y la situación de cada cual.

Ahora que vienen tiempos complejos, no somos capaces de que la sociedad civil se una. Cada uno de los Think Thanks lanza sus soluciones mágicas, sin ser capaces de sentarse a una sola mesa para ponerse de acuerdo. Siempre será más potente el mínimo común múltiplo que la disparidad. ¿no? ¿Cómo puede ser que las diferencias prevalezcan ante la necesidad de actuar?

Sólo hay una explicación. Seguimos siendo niños y esperando que Papá Gobierno nos salve, ese mismo Papá Gobierno al que le pedíamos no intervención por que ya éramos mayores. A lo mejor a Papá lo que le falta es la pedagogía para explicarnos que cuando se comen demasiados caramelos después hay que asumir el dolor de tripa. Quizá también nuestros Papás son también demasiado inmaduros, también les cuesta sentarse a hablar y están acostumbrados a los grandes gestos para que pensemos que todo lo pueden. Como cuando Bush decidió que la forma de demostrar que podía luchar contra el terrorismo, fue emprender una guerra. Lo que en comunicación llamamos sobre-reacción, un golpe de efecto que transmita que todo puede controlarse. Como el salvamento actual. Un golpe para transmitir confianza. Pero a lo mejor los golpes de efectos pierden fuerza si de verdad no somos capaces de crear un espacio donde debatir los grandes temas. ¿Qué sistema de valores debe prevalecer en un mundo donde el equilibrio de fuerzas ha cambiado? Hace ya un par de años decía algo así cómo si podíamos ser tan inocentes como para pensar que los valores occidentales podían seguir gobernando el mundo. Un amigo me recordaba como es el nuevo mundo, en el que manda China, donde todavía se castiga con la vida, manda Rusia, donde el dinero del gobierno no llega a todo el mundo, mandan los países del petróleo y del gas, donde el concepto de democracia es diferente, desde Angola, a los países árabes, Venezuela o Argelia.

Yo creo que tenemos que hablarlo. ¿lo conseguiremos?    

 

3 comentarios en “PAPÁ SALVAME

    • Gravatar del autor

      Núria,

      Si puede ayudar, ofrecemos lo que desde Know Square podamos hacer, nuestro Consejo Editorial, nuestros colaboradores, los más de 600 directivos registrados (seguro que muchos se suman), para sentarnos y tratar de construir, quizás esta vez algo más «coordinados» y remando en la misma dirección. Cuentas con nosotros si quieres organizar algo. Para sumar, nos tendrás 24×7. Sinceramente, coincido contigo en que hace falta una respuesta desde las asociaciones de directivos, «think tanks», líderes de opinión, directivos…Echo de menos un liderazgo profesional independiente que genere confianza y que cohesione las acciones. Si no nos movemos, nos paramos.

      Un abrazo,

      Juan

    • Gravatar del autor

      Muchas gracias Juan. Plataformas como la tuya es una manera nueva y refrescante de debatir los temas importantes. Necesitamos además la implicación de las organizaciones con mayor capacidad de presión. Hasta las organizaciones políticas son capaces de unirse y apoyar proyectos conjuntos, a pesar de que en su caso compiten por el todo o el nada, ya que la oposición se percibe como el castigo de la nada. Nosotros, que no competimos, ¿sabremos seguir su ejemplo?

    • Gravatar del autor

      Un plan, un equipo que lo conduzca, determinación y ejecución… Núria, no necesitamos más.. ni menos… Tendríamos que dar con la idea fuerza en la que todos nos veamos representados. Un proyecto, un objetivo, sencillo..Un simple «No a la Depresión»… Un logo con una gran sonrisa… Como directivos tenemos una responsabilidad brutal. Cada día que voy a trabajar hago mil esfuerzos por no trasladar nada de lo que leo o escribo o pienso. Sólo sonrisas, buen rollo, más sonreir, optimismo a cubos y trabajo a espuertas, dando ejemplo en lo que puedo… Tenemos una responsabilidad inmensa en la recuperación, no miremos fuera, ni busquemos a papá ni a mamá como dices. La solución es nuestra.

      Juan

Deja una respuesta