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La República: «Hoy, más que nunca, los empresarios iberoamericanos con Colombia»

La República: «Hoy, más que nunca, los empresarios iberoamericanos con Colombia»

La República, uno de los diarios económicos y financieros más importantes de Colombia, ha publicado la última tribuna de nuestra presidenta, Núria Vilanova, titulada «Hoy, más que nunca, los empresarios iberoamericanos con Colombia».

Hace un mes escribía en estas páginas que Colombia comenzaba una nueva etapa y que los empresarios iberoamericanos queríamos acompañarla. Hablábamos de expectativas. Hoy, tras la toma de posesión del presidente Abelardo de la Espriella, hablamos de compromisos. Pero también, tras el terremoto, de una urgencia nacional que altera prioridades, pero no cambia las metas.

Colombia es importante en mi vida. Fue uno de los primeros países de Latinoamérica por los que aposté y abrí oficina: encontré oportunidades, pero sobre todo personas que cambiaron mi visión de Colombia y de Iberoamérica, como Fernando Quijano, director de La República.

Colombia también es fundamental para el Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (Ceapi). Nos ayudó a hacernos mayores y mejores. En 2024, cuando Cartagena acogió nuestro VII Congreso, Colombia se volcó con nosotros y, muy especialmente, socios como Jaime Gilinski, Omar González, Jaime Alberto Cabal, Carmen Abondano de Dávila, Giannina Fasanelli Cavallazzi o Eduardo Pacheco Cortés. Así, hasta sumar más de 25 empresarios que han apostado por su país, incluso en momentos de incertidumbre.

Por estas razones escuché, en vivo y en directo y con la máxima atención, el discurso del nuevo presidente, quien dejó clara su determinación de luchar contra un narcotráfico que erosiona instituciones, contamina economías y que, a través del crimen organizado, también afecta a España y Europa. Combatirlo es una oportunidad para cambiar el futuro de Colombia -que necesitará apoyo internacional como los 1.000 millones comprometidos por Estados Unidos- y de toda Iberoamérica.

También me impresionó su rotundo compromiso con los más pobres -fruto de la empatía hacia todo ser humano- y su decisión de concentrar en ellos los mayores esfuerzos para una vida mejor, rechazando que la prosperidad solo beneficie a unos pocos.

Me gustó que se dirigiera a los empresarios y se declarara aliado de quienes invierten, producen y generan empleo. Habló de recuperar confianza, simplificar el sistema tributario, favorecer la inversión o combatir la informalidad laboral. Convertir las palabras en hechos exige seguridad jurídica, instituciones sólidas y reglas previsibles.

Los empresarios debemos asumir nuestra responsabilidad: invertir, innovar, crear empleo formal, formar talento y demostrar que el crecimiento económico mejora la vida de las personas. Un compromiso irrenunciable tras el terremoto, pues recuperar la normalidad en las zonas afectadas exige, además de un Gobierno eficaz, necesita empresas comprometidas, inversión, empleo y colaboración público-privada.
Colombia va por el buen camino. Estos días he podido conversar con varios miembros del nuevo Gobierno como su vicepresidente, al que conozco desde hace años, José Manuel Restrepo; y los ministros de InteriorRodrigo Lara RestrepoComercio, Industria y TurismoMauricio Gómez AmínAgricultura y Desarrollo RuralIndalecio DangondSalud y Protección SocialAna María Vesga; o TrabajoNatalia López Fuentes.

Todos me trasladaron un mismo objetivo: que los empresarios iberoamericanos confíen e inviertan en Colombia.

Desde Ceapi vamos a hacer nuestros deberes. Queremos organizar, de la mano del Gobierno, una visita de inversión en la que viajaremos a Colombia con grandes empresarios interesados en conocer proyectos y oportunidades, conscientes de que forma parte del triángulo perfecto para que las empresas multibieroamericanas que crecen a ambos lados del Atlántico también lo hagan en Estados Unidos o el resto del mundo.

Si ese compromiso era importante antes del terremoto, hoy lo es aún más. Siempre he creído en Colombia. Hoy tengo más razones para hacerlo. Ante el enorme desafío que deja esta catástrofe natural, es momento de demostrar que la comunidad empresarial iberoamericana sabe estar al lado de un país cuando se abren oportunidades, pero también cuando necesita apoyo, confianza y compromiso.

Ahora, más que nunca, los empresarios iberoamericanos estamos con Colombia.

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