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El triángulo estratégico ¿puede cambiar el geopoder económico?

El triángulo estratégico ¿puede cambiar el geopoder económico?

En los últimos tiempos, economistas, expertos y políticos de tres espacios en origen distantes y a los que siglos de interrelación ha tornado próximos, han llamado la atención sobre la necesidad de dar un renovado impulso a la zona multicontinental que constituyen. Y a la oportunidad que abre la triangulación de las relaciones económicas, comerciales y lingüísticas entre Latinoamérica, Europa y África. Estudios como los de Accenture (Triángulo Estratégico: América Latina-Europa-África: Realidad y potencial de expansión) han animado a abundar en la enorme potencialidad geoestratégica y comercial de este espacio y relanzar las relaciones económicas conjuntas, integrando asimismo las dimensiones política, social, académica y cultural.

En el Consejo Empresarial de América Latina (CEAL) creemos que Latinoamérica, sur de Europa y África constituyen áreas complementarias, condenadas a entenderse económica y comercialmente y a caminar de la mano. Porque realmente hablamos de geografías, economías y mercados complementarios cuya renovada fusión y mestizaje en este siglo XXI puede y debe llevarnos a generar una amplia zona de progreso para nuestras sociedades.

Consideramos, además, que dentro de este esfuerzo conjunto de integración y de recuperación de nuestro Atlántico, la iniciativa privada, arropada desde los ámbitos público y social, está en condiciones de asumir un rol de liderazgo. Juzgamos que la materialización de las nuevas relaciones trilaterales puede adoptar un ritmo más acelerado desde las empresas, sobre todo en aquellas que reconocen la ventaja de incorporar la multipolaridad en su actividad.

Los expertos nos indican que esta zona tridimensional tiene un claro potencial demográfico (38% de la población joven y 32% de la población activa mundial) y por ello, de creación de nuevos mercados de consumo y trabajo. Que se trata de un área en la que Latinoamérica y África están en condiciones de aportar ingentes recursos naturales (el 25% de las reservas de petróleo, el 50% de las de agua potable y el 50% de la tierra explotable) y en la que Europa puede proporcionar su avanzado know-how tecnológico. Que los tres lados de este triángulo conforman, además, un marco de proximidad cultural envidiable.

Preciso es reconocer que las seculares relaciones entre las áreas que conforman nuestro Triángulo, no siempre fueron justas ni beneficiosas por igual para todos en el pasado. Pero si bien las desiguales vínculos entre colonizadores y colonizados dejaron un pátina amarga que afortunadamente pertenece hoy al pasado, aportaron la simiente cultural y lingüística que hoy permite construir puentes para un desarrollo conjunto y equilibrado.

Foto: http://www.shutterstock.com

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