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La empresa familiar, ¿tiene sentido hoy?

Para mi mucha. Soy miembro de la Junta Directiva de Adefam, ¿el motivo? Creo que la empresa familiar es clave para economías sanas. No es la única, por supuesto, pero es importante que en los países haya empresas familiares y que se las valore. Ahora está muy de moda la figura del emprendedor. Pero su pujanza no ha ido en paralelo al reconocimiento de la empresa familiar. El modelo del emprendedor que crea, desarrolla y vende es bueno, siempre que conviva con el que sueña en que su proyecto pueda seguir en el entorno de la familia.

Para mi tiene ventajas en 4 ámbitos:

  • En la empresa, se prima el largo plazo. Cuantos errores se hacen por culpa del corto plazo. Que caro lo pagan las empresas y sus colaboradores.
  • En la sociedad, hoy el largo plazo supone internacionalización, innovación y reinversión. Aspectos imprescindibles para nuestra sociedad, sobretodo en crisis. Si dependes del cierre trimestral puedes equivocarte en alguno de estos aspectos que van a ser imprescindibles para la supervivencia del proyecto a medios plazo.
  • Entre los colaboradores, si quieres que el proyecto perdure tienes que trabajar los valores y la continuidad de los mismos.
  • En la familia, necesitas educar a personas responsables, y evitar a toda costa que la sobreprotección y la comodidad con la que hemos vivido en los últimos años les convierta en hedonistas, que primen sus intereses y deseos sobre la responsabilidad del grupo.

Ninguna de esta ventaja es exclusiva de la empresa familiar, para nada las empresas familiares conseguimos el éxito en estos cuatro ámbitos, pero al menos lo intentamos.

Pues en fin, todo esto, para explicar que fue un placer ser ponente en el congreso de la empresa familiar gallega, con el presidente de los jóvenes, José Froiz y Manolo Sanchís.

4 comentarios en “La empresa familiar, ¿tiene sentido hoy?

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      Totalmente de acuerdo contigo, pero además añadiría que las empresas familiares son el germen de la recuperación económica en nuestro país.

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      Hola Nuria, no se si te acuerdas de mi, del cole de Ntra. Sra. de los Ángeles. Yo me fui en octavo, para hacer formación profesional. He sabido de ti por una revista y he buscado tu blog… ¡chica, eres una crak!
      Hace cuatro años tuve una grave enfermedad que me obliga a hacer mucho reposo. Eso me da tiempo para recordar muchas cosas, entre ellas mis compañeras de infancia y juventud. A nuestros 48 años seguro que todas tenemos mucho que contar. Bueno, veo que eres una persona muy ocupada pero te envío un fuerte abrazo. Soy un poco desconfiada de las redes sociales pero ahí tienes mi E-mail. Cuando tu quieras podemos charlar. Un cordial saludo. Mercedes Roldán.

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      Desde la experiencia personal, para lo único que han servido las experiencias familiares es para causar la ruptura de las mismas (si eres parte integrante de la familia y dicho sea sin parecer que estamos en «El padrino»). Pero si no perteneces a ella es aún peor porque eres el primero en besar el santo suelo de la oficina del paro. No van a echar a uno de sus hijos, primos o hermanos aunque sean unos completos incompetentes.
      Lo siento pero, a la pregunta propuesta, mi respuesta es un rotundo «NO».

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      En contestación a la experiencia del anterior post que publica en este blog «El Archivista», diré que por supuesto existen muchas experiencias como esta que se describe.
      En cuanto a soluciones, diria que hay mecanismos para:

      Evitar los peligros y los puntos débiles de las empresas familiares y para

      Fortalecer los beneficios

      Para ello podemos enumerar los acuerdos, procesos de protocolo… y otros

      Ello de cara a que el hecho de ser empresa familiar beneficie la sostenibilidad del negocio y por supuesto la familia que lo apoya asi como al resto de stakeholders.

      Pilar Brujas (mariapilar.brujas@iese.net)

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