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Semana: “En medio de la incertidumbre, desde afuera se ven oportunidades para Colombia”

Semana: “En medio de la incertidumbre, desde afuera se ven oportunidades para Colombia”

Este año, nuestro congreso anual CEAPI será en Cartagena de Indias, Colombia. Jaime Gilinski es el presidente de esta edición, y tengo que decir que los empresarios colombianos se han volcado para apoyar esta iniciativa. 

Vamos a tener a muchos de los mayores inversores y a muchos de los mayores empresarios de los diferentes países de la región iberoamericana. Es un momento espectacular para recordar el enorme potencial que tiene Colombia, sus empresarios y su gente.

En esta edición, además, dedicaremos especial atención al mundo de las empresas familiares, a la generación de los jóvenes y las mujeres en el mundo de la empresa. 

Hablaremos de todas las oportunidades, pero no lo haremos desde los grandes gurús, sino desde lo que nosotros creemos que son los mejores gurús: los empresarios que toman las decisiones día a día.

A pocos días del VII Congreso CEAPI comparto mi más reciente entrevista para la Revista Semana.

SEMANA: En pocos días más de 300 grandes empresarios tienen una cita imperdible. ¿De qué se trata este encuentro del Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (Ceapi)?

Núria Vilanova: Este año, nuestro congreso anual será en Cartagena. Jaime Gilinski es el presidente de esta edición, y tengo que decir que los empresarios colombianos se han volcado para apoyar esta iniciativa. Vamos a tener a muchos de los mayores inversores y a muchos de los mayores empresarios de los diferentes países de la región iberoamericana. Es un momento espectacular para recordar el enorme potencial que tiene Colombia, sus empresarios y su gente.

SEMANA: ¿Es la primera vez que esta cita tiene lugar en Colombia?

N.V.: Esta es nuestra octava edición y es la segunda vez que se realiza en América Latina. Para nosotros es una oportunidad que sea en Colombia. En esta edición, además, dedicaremos especial atención al mundo de las empresas familiares, a la generación de los jóvenes y las mujeres en el mundo de la empresa. Hablaremos de todas las oportunidades, pero no lo haremos desde los grandes gurús, sino desde lo que nosotros creemos que son los mejores gurús: los empresarios que toman las decisiones día a día.

SEMANA: El lema de este congreso son tres palabras muy poderosas: crear, creer y crecer. ¿De dónde salió esa elección?

N.V.: Comienzo con la última, crecer. Nosotros estamos convencidos de que Iberoamérica necesita acelerar el crecimiento. El covid impactó muy fuerte a las personas. Y eso no se puede recuperar sin la ayuda de las empresas y sin la creación de nuevos empleos. El crecimiento está siendo demasiado justo en general y aún no resulta adecuado para que la riqueza llegue a la población. Para eso se necesita creer. Sin confianza no se invierte. Ahora hay grandes mensajes sobre Colombia y sobre América Latina muy vinculados a la geoestrategia: gran potencial por materias primas, tierra cultivable, agua, turismo, gente joven. Si cada uno de nuestros empresarios cree en su país, acaba creando compañías y desarrollando negocios. Necesitamos el diálogo con los Gobiernos para crear ese clima de confianza. El viento sopla a favor de Colombia y de América Latina. Tenemos que aprovecharlo.

SEMANA: ¿Cómo afectan tantas elecciones que vive América Latina este panorama?

N.V.: Los periodos electorales son malos en la economía porque producen incertidumbre y parálisis. Pero todas esas elecciones, todos los resultados que están surgiendo, creo que van a favor de la economía a pesar de que sean de signos muy distintos. Creo que la elección de Claudia Sheinbaum va a ser un empujón muy favorable a la economía de México, pero también creo que Milei va a tener un impacto positivo en la economía de Argentina. Nos queda este año la elección en Estados Unidos. Pero nos gusta dedicarnos más a pensar en el crecimiento que en distraernos con el tema de la política. Ojalá creemos una ola positiva de foco en el crecimiento, que es el gran problema de la región.

SEMANA: En Colombia se ha vivido en los últimos años un ambiente muy adverso al sector privado. ¿Cómo apostarle a que los empresarios crean y creen más negocios?

N.V.: Hay que abrir los ojos a lo que está pasando en el mundo, y el mundo tiene interés en invertir en Latinoamérica, en general, y en Colombia, en particular. Colombia es uno de los grandes mercados de Latinoamérica. Muchas inversiones se hacen acompañando a inversores que ya están en el país. En el congreso hablaremos también de estos bancos de desarrollo, como la CAF, que han abierto cada vez de manera más activa su rama de inversiones privadas y de apoyo en las iniciativas de las empresas. Yo creo que se van a ir sumando factores y ojalá este congreso nos sirva para poner en valor todo esto. También destaco que, en todas las encuestas, las empresas aparecen en los primeros lugares como muy confiables. Esa confianza social de nuevo se convierte en un aliado muy importante. Las compañías tienen que tener quien las quiera y quien las defienda, y que las quieran sus empleados y sus vecinos. El diálogo es absolutamente imprescindible y hay que seguir en eso.

SEMANA: El tema de género es uno de los ejes del congreso. Usted es una mujer que se abrió paso en un sector muy masculino. ¿Cómo hizo?

N.V.: Yo creo que todos los sectores han sido muy masculinos en general. Pero creo que tenemos una oportunidad que no tuvieron nuestras madres. Y tenemos que aprovechar este momento, pero para hacerlo bien. ¿Qué significa para mí hacerlo bien? Que lo que a mí me ocurra en positivo sea bueno para todas las mujeres. Creo que también tenemos que ser agradecidas con los hombres. Hay hombres que están volcados a apoyar a las mujeres. Nosotros tenemos unos premios para mujeres. Este año estará Carmen Abondano, del Grupo Daabon, que por la pandemia no pudo recoger un premio pasado. También lo va a recibir Catalina Escobar por su labor en la Fundación Juanfe, y Camila Escobar, la presidenta de Juan Valdez. El año que viene nos estamos planteando que tenemos que empezar a entregar premios a hombres, porque de verdad que en este cambio profundo hay quienes se han implicado muchísimo.

SEMANA: Usted creó su empresa a los 23 años. ¿Qué les recomienda a esos jóvenes que tienen ese sueño?

N.V.: Desde luego, que no dejen de intentarlo, sobre todo cuando eres joven. A mí me dicen que fui valiente y pienso que son más valientes las madres y padres que con 40 o 50 arriesgan y se convierten en empresarios. Yo tuve la suerte de empezar a una edad en la que no tenía nada que perder. Mi consejo sería que cuanto antes, mejor. Ser empresario no es un trabajo, es un proyecto de vida. Así que creo que hay que ser consciente de que sin obsesión, y digo la palabra obsesión, porque hay a quienes les gusta usar la palabra sueño porque es más bonita, pero yo prefiero la obsesión porque creo que es más real, sin obsesión es muy difícil que el resultado del emprendimiento tenga éxito.

SEMANA: En América Latina, el 80 por ciento de las empresas medias son familiares. Usted comenzó su vida empresarial con su mamá. ¿Qué lecciones y gratitudes tuvo este proceso?

N.V.: Ha sido maravilloso trabajar en una empresa familiar. Yo sé que a veces se sufre mucho. Y precisamente vamos a tener un taller para trabajar los retos de la sucesión y de la vida emocional en esas empresas. En mi caso, he vivido solo lo mejor: descubrir a tu madre en esa faceta profesional. Poder decir: “¡Wow, qué pedazo de mujer!”. Saber que, además de ser una madre maravillosa, es un motor increíble. Mi otro descubrimiento fue la generosidad. Cuando yo decidí emprender la compañía, mi madre se asustó de que yo fuera despistada y de que pudiera equivocarme. Y se ofreció a acompañarme y a ser la responsable de todos los temas de contabilidad fiscal, etcétera. Se formó para hacerlo maravillosamente. Me dejó tomar decisiones. Me decía: “Creo que te equivocas, pero yo estaré a tu lado”. Lo otro que ha sido maravilloso es sentirse orgulloso de tu madre. Tiene tantas cosas buenas hacer empresa con la familia que no podemos permitirnos no trabajar las malas. Porque si no se trabajan desde el principio, pueden provocar mucho dolor. El mundo ha cambiado mucho y hoy ya no se trata de gestionar la compañía que te dejó tu papá o que te dejó tu abuelo, sino seguir tomando decisiones todos los días para que esa compañía siga viva. Porque un día que no cambias es un día que empiezas a morir.

SEMANA: ¿Qué obsesión tiene usted con este congreso?

N.V.: Mi obsesión es que este no sea un congreso más. Todos escuchamos muchas conferencias y asistimos a muchos eventos. Mi obsesión es que este congreso deje huella. Porque en nuestros congresos los que asisten son los que pueden tomar decisiones. Los presidentes, los consejeros delegados, los miembros de familias empresarias. Y cuando juntas gente brillante con capacidad de decidir, es imposible que no sucedan cosas.

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