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La República: “Comunicar (y escuchar) para dar confianza”

La República, uno de los diarios económicos y financieros más importantes de Colombia, ha publicado mi última tribuna titulada Comunicar (y escuchar) para dar confianza. Atravesamos tiempos de incertidumbre con los que tendremos que aprender a convivir. Un complejo contexto en que, hoy por hoy, la comunicación es más importante que nunca, porque constituye la mejor herramienta para conjurar peligros y generar esa necesaria confianza y esas certezas que necesitamos personas y empresas para sacar adelante los proyectos.

«Conozcamos esas tendencias que, según los mejores expertos, nos ayudarán a que la comunicación de nuestra empresa cumpla sus objetivos:

Primera: adecuarse al cambio de paradigma de la transformación digital. Algunos piensan que sus relaciones con los grupos de interés hace tiempo que se adaptaron al formato de conversación digital. No podemos dar nada por sentado. La gran revolución está por llegar de la mano de la Web 3.0 y de la aplicación de blockchain a las redes sociales. Las relaciones con nuestros stakeholders serán más horizontales, transparentes y veraces. Cambios que ayudarán a combatir las fake news y la desinformación. Porque la confianza está en la base en toda relación humana, comercial, laboral o económica.

Segunda: situar, todavía más, a las personas en el centro de toda acción de comunicación -y también de marketing-. Convertirlas en protagonistas, y hacerlo con éxito, exige conocer sus inquietudes, necesidades y procesos de toma de decisiones. De ahí que para recuperar su confianza comunicando, el primer paso es escuchar.

Tercera: usar masivamente la Inteligencia Artificial (IA) para dar el salto de la estadística al conocimiento. Escuchar, analizar y medir, gracias a la IA permite a nuestras marcas explorar comportamientos, estudiar percepciones y (esta es la gran revolución), desarrollar un sentimiento tan humano como la empatía. Estamos ante una alianza estratégica entre tecnología y valores humanos que tiene como resultado un humanismo tecnológico. Porque la tecnología sin las personas no tiene valor en sí misma.

Tiene que ser un ejercicio sincero de nuestras organizaciones

Cuarta: personalizar y segmentar mensajes. Es la otra cara de la moneda. Escuchar y situar a las personas en el centro de la acción de la comunicación son procesos que solo tienen sentido si se materializan en contenidos personalizados, mensajes segmentados por públicos, y adaptados a diferentes canales. Ofrecer y hacer llegar a cada persona la respuesta que necesita o que espera de nosotros es una oportunidad para que empresas, marcas y medios de comunicación conquisten nuevos públicos o reconecten con audiencias hoy enganchadas a perfiles de redes sociales, youtubers o influencers.

Quinta: empoderar a nuestros públicos. Hay que sentarse a dialogar con nuestros grupos de interés y los movimientos sociales. Escuchar y proponer acciones para que, a través de nuestras organizaciones, se sientan y actúen como agentes del cambio. Tiene que ser un ejercicio sincero por parte de nuestras organizaciones en el que la sostenibilidad ambiental, social y de gobierno corporativo se sitúen en el centro del negocio. Si es solo una operación de greenwashing puede ser contraproducente. Y llevarse por delante credibilidad.

Si aplicamos correctamente estas tendencias, desarrollaremos una estrategia de comunicación que escuche, dialogue y construya puentes con nuestros públicos a través del proceso más transparente, cercano y empático posible. Hoy tenemos las herramientas para saber cómo, cuándo y a través de qué canal llegar a cada persona. Hagámoslo con inteligencia, con el mensaje adecuado y en el momento oportuno. Así comunicaremos generando confianza».

Pincha aquí para leer el artículo completo publicado originalmente en La República.

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