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Congreso de la ACM (Asociación Colombiana de Minería) por #UnMundoMásVerde

El pasado viernes, 22 de octubre, tuve el placer de acompañar al sector minero en Cartagena (Colombia) participando en el congreso nacional de la ACM (Asociación Colombiana de Minería) por #UnMundoMásVerde, en el que pude hablar sobre reputación y valor en tiempos de incertidumbre.

La ACM es la agremiación que representa exploradores, productores y prestadores de bienes y servicios relacionados con el sector minero presentes en el país, dedicados a la generación de una minería responsable y sostenible. Su misión es promover y mejorar el marco institucional estable y competitivo, que le permita al sector su desarrollo y expansión sostenible en las diferentes etapas del ciclo minero, siendo reconocida como un socio en el desarrollo sostenible de Colombia, de sus regiones y de sus comunidades del área de influencia.

Durante el día y medio que duró el congreso, pude compartir interesantes conversaciones con los expertos nacionales e internacionales que se daban cita en este encuentro, una ocasión que todos aprovechamos para compartir planteamientos que enriquecieron el debate sobre la minería y su aporte al progreso y desarrollo del país.

Aproveché mi intervención, con la conferencia “Reputación y valor en tiempos de incertidumbre” para subrayar el momento de cambio radical que estamos experimentando a nivel global, con multitud de procesos que se han visto precipitados por la situación derivada de la pandemia ocasionada por la COVID-19. En pleno epicentro de esta transformación sin precedentes, considero que debemos prestar especial atención a una crisis que ya es tan real como la sanitaria y económica que venimos gestionando desde el comienzo de esta nueva era: la medioambiental. 

Y es a propósito de ello que creo que tenemos que hablar del activismo y las movilizaciones en estos tiempos de incertidumbre. Las protestas y la urgencia de cambio ya no se manifiesta teóricamente, sino que es evidente que estamos pasando a la acción, con iniciativas que realmente acaban impactando en la forma en que vivimos y en nuestra realidad. En esta transición hacia la sociedad que ya no se queda en las palabras, no todo es espontáneo. Hemos tenido, además, grandes aliadas para impulsar y dinamizar todas estas acciones e iniciativas: hablo, por supuesto, de las redes sociales.

Todo este contexto nos invita a convencernos definitivamente de que la forma de abordar la comunicación ya no es la misma, y de que hemos sido auténticos testigos de un antes y un después que lo ha cambiado todo para siempre. Ahora bien, ¿qué es lo más importante ahora, por supuesto también desde el punto de vista de la comunicación?

Para mí, entender qué le preocupa a la gente se ha vuelto, más que nunca, fundamental. Por eso creí conveniente apelar a esta necesidad, y a otras relacionadas que estimo de igual modo esenciales: en este sentido, opino que hay que reenfocar nuestra manera de relacionarnos con los medios de comunicación y de emplear las redes sociales como canales de comunicación. Es hora, también, de apostar sin miedo por equipos multidisciplinares creativos, publicitarios y de consultoría, que compartan la sostenibilidad como uno de los principales ejes de su día a día y su trabajo.

Asimismo, también debemos, si no queremos quedarnos atrás, confiar en técnicas, recursos y estrategias orientadas a Big Data, pues hoy es una de las vías más eficaces para tener la información que nos permita conocer a las personas y descubrir las causas que son de su interés, sus prioridades, sus temores y sus expectativas de presente y futuro. Solo así, podremos trabajar en sintonía, que es la única manera de lograr que lo que hacemos tenga sentido. 

 

 

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