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La República: “Necesitamos más mujeres empresarias”

Esta semana, La República, uno de los diarios económicos y financieros más importantes de Colombia, ha publicado mi última tribuna titulada Necesitamos más mujeres empresarias. Hace un mes, el Rey de España entregaba el premio Enrique V.Iglesias del Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica a Ana Botín, presidente del Banco Santander. Primera mujer en recibirlo; primera mujer de su familia al frente una entidad con 80.000 empleados y 59 millones clientes y una mujer comprometida con el avance de las mujeres empresarias. Un aspecto vital en la etapa en la que nos adentramos.

«El punto de partida es indiscutible: Aunque las mujeres ya eran parte de los grandes líderes iberoamericanos, la pandemia ha demostrado que los países y las empresas lideradas por mujeres han afrontado mejor esta emergencia. Está claro que el mundo necesita visiones diferentes, y la que aporta la mujer en los órganos de decisión es esencial porque muchas veces -hablo por experiencia- al no haber patrones a seguir, tenemos mayor libertad y capacidad creativa.

Todo ello cuando esta crisis ha generado dos clases de empresas: las confiables, que han estado a la altura de las circunstancias y han tenido sensibilidad, y las no confiables. Paola Luksic, empresaria chilena, afirma que “ya no basta con ser la mejor empresa del mundo. Hay que ser la mejor empresa para el mundo”. Y yo añado que para eso necesitamos apostar por las mujeres. Es justo, inteligente y añade valor a la empresa.

Seamos positivos. Algo está cambiando. Antes, habitualmente, en las empresas familiares se excluía a las mujeres de la toma de decisiones, que pasaba a hermanos o cónyuges. Hoy, tenemos el ejemplo de Isabel Noboa, una empresaria y filántropa que ha convertido la Corporación Noboa en un gran holding de Ecuador; o el de las hermanas Arias en Perú, que rescataron dos minas de la quiebra. Y, en el sector de la innovación tenemos a Blanca Treviño, presidente de Softtek y primera mujer miembro del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, desde entonces denominado Consejo Mexicano de Negocios.

Las empresas cotizadas también avanzan. Hace 15 años, en España, solo 7% de los miembros de los consejos de Administración eran mujeres. Hoy son más de 30% y el objetivo es llegar a 40%. Para conseguirlo, medimos y comparamos ese avance, estimulando la competitividad y generando una presión social que ha actuado como palanca de cambio.

Pero no seamos ingenuos. También hay amenazas a ese avance. Citaré cuatro. La transformación digital, pues menos de 30% de los estudiantes Stem de Latinoamérica son mujeres, aunque pronto generarán 75% de los empleos. La inteligencia artificial y el sesgo en los algoritmos que diferencian los tags asociados a hombres -negocios, innovación, empresa…- y mujeres -hogar, familia, ama de casa…-. La economía informal, a la que pertenecen hasta 30% de las empresas de la región y en la que mayoritariamente trabajan mujeres sin ningún tipo de protección social. Y la violencia contra las mujeres. Más allá del intolerable maltrato físico y psicológico, existe una presión social que provoca situaciones como que, en la vuelta a normalidad, primero regresen a sus trabajos los hombres porque las mujeres tienen que cuidar a los niños.

Aprovechemos el momento histórico. La guerra comercial entre China y EE.UU. beneficia a México y al sur del continente; el precio de las materias primas sube, y Latinoamérica cuenta con importantes recursos naturales y con un bonus demográfico de población joven cada vez mejor formada. A ello sumemos, como dice una amiga, que “el mundo cambiaría si cada día una mujer hiciera una cosa buena por otra mujer”. Imagínense si eso lo hicieran cada mujer y cada hombre».

Pincha aquí para leer el artículo completo publicado originalmente en La República.

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