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Entrevista en Cinco Días: “El reto es una recuperación sostenible que no deje a nadie atrás”

La pandemia que lleva azotando al mundo más de un año ha tenido consecuencias devastadoras especialmente en América Latina. Además de una gran cantidad de muertes, las economías de la región han retrocedido de media en 2020 en torno a un 8%, según la ONU. Y para este año, la misma organización prevé que el PIB de la zona aumente un modesto 3,8%, insuficiente para recuperar el volumen de actividad precrisis, algo que, estima la ONU, se conseguirá recién en 2023.

En el IV Congreso Iberoamericano CEAPI, que comienza hoy en Madrid, empresarios de más de 20 países debatirán sobre el papel que deberán desempeñar las empresas en la creación de un nuevo Estado de bienestar y en la lucha contra la crisis del coronavirus. Con motivo de este gran acontecimiento, he sido entrevistada en el diario económico Cinco Días. Comparto el contenido de este fructífero encuentro:

 ¿Como empresaria cómo fue vivir esta pandemia?

Las primeras sensaciones fueron de angustia, de miedo, de no estar a la altura. Después fue de hiperactividad, tengo que hacer todo lo que pueda y un poquito más. Eso es lo que intenté en mi empresa y en la presidencia del Ceapi. En plena pandemia, en abril, reunimos a los mayores empresarios de Iberoamérica y les preguntamos qué había que hacer, y de ahí sacamos un primer papel que sobre todo ponía el acento en la colaboración público-privada. Hay una frase de Stanley Motta, un directivo panameño, que resume muy bien el sentir de esos encuentros: tenemos que colaborar, porque no hay Estados exitosos con empresas fracasadas, ni empresas exitosas en Estados fracasados.

¿En qué sectores habría que impulsar esa colaboración público-privada?

Hasta ahora cuando hablábamos de colaboración público-privada se pensaba sobre todo en infraestructuras. Ahora los Estados están sobrepasados, en una situación de déficit fiscal abrumadora. Todo lo que se haga tiene que ser con mucha cabeza, uniendo las mejores ideas y recursos. Hay que darse la mano lo público y lo privado para empezar a colaborar desde el germen de la idea. En qué invertir y cómo gestionar mejor los recursos y quién aporta qué. Es decir, tenemos que aumentar el diálogo entre lo público y lo privado, en todos los ámbitos.

¿Qué papel deben jugar los empresarios en el futuro poscovid?

En las anteriores crisis económicas, el objetivo era recuperar cuanto antes el crecimiento y no importaba a qué precio. Si había que maltratar un poco más el medioambiente, se hacía, porque la prioridad era volver a crecer. Si había que dejar atrás a las mujeres, también y lo mismo si había que mirar hacia otro lado en temas de buen gobierno, de economía informal. Hemos aprendido que las cosas hay que hacerlas bien porque la situación climática ha influido en la dureza de esta pandemia. La economía informal también ha supuesto gran parte del caos, porque no se podía ayudar a empresas que no existían con empleados inexistentes. Y el sufrimiento de la mujer ha sido muy fuerte.

¿En qué sentido?

En el aumento de nuevos pobres, las mujeres son una parte importante de los que se han generado en latinoamérica o de los que han pasado a pobreza extrema. Porque eran ellas las que tenían puestos de trabajo más informales o de menor calidad. El reto es que esta vez tenemos que hacer una recuperación sostenible que no deje a nadie atrás. Y, además, se ha acelerado el cambio, la digitalización, la globalización. Los empresarios tienen que pensar muy bien en cómo transformar sus compañías.

¿Cree realmente que ha habido un cambio de mentalidad en el empresario?

Ha habido dos constataciones. Una es que no podemos seguir haciendo las cosas igual porque no queremos volver a este problema. Y la otra es que el mundo no es el que era. Todo ha cambiado. La visión de los Gobiernos, de los ciudadanos. Y es verdad que estos cambios no son radicales, pero la suerte que tenemos es que todo va hacia allí. Por ejemplo, la financiación que se está preparando desde el FMI, desde el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) o la posible cesión de los derechos especiales de giro, en lo cual se está trabajando para que se le ceda a los países en desarrollo, es financiación que en muchos casos vendrá con condiciones de inclusión, diversidad y cuidado del medioambiente. Habrá incentivos para abrazar esta visión del mundo. El mundo ha cambiado y la mentalidad del empresario también.

¿Qué potencial ve en latinoamérica para su reactivación poscovid?

Hay aspectos muy positivos. En el juego de las macropotencias, está claro que China tiene un interés manifiesto en la zona y está invirtiendo en ella. Tampoco es ningún secreto que Estados Unidos se ha dado cuenta que muchos de sus bienes estratégicos se fabricaban demasiado lejos y ha manifestado su voluntad de reorientar esa fabricación hacia países más próximos. Eso beneficiará al norte de Iberoamérica. En Europa, además de España, que es el segundo inversor en la zona, Francia unió sus agencias de cooperación en una sola y está interviniendo cada vez más allí. Por otra parte, el proceso de descarbonización va a influir en un aumento de demanda del litio, cuyas mayores reservas están en América Latina. A esto se suma la gran cantidad universitarios de la región. Hay más gente formada que nunca en la historia de América Latina y hay una capacidad emprendedora muy interesante.

Usted está presente en diferentes rankings como una de las Top 100 mujeres de España, pero las mujeres aún son minoría en los puestos de dirección. ¿Cómo lo valora?

Desde hace quince años venimos haciendo un estudio de mujeres en consejos de administración en colaboración con el IESE. Creo que lo que se mide se cambia. Desde que empezamos a hacerlo, cuando presentábamos informes y decíamos que una empresa estaba en semáforo rojo, porque no tenía ni una sola mujer en su consejo, no pasaban ni tres meses antes de que empezasen a sumarlas. Hace dos años, en vez de medir el Ibex35, decidimos medir a todas las empresas cotizadas en España, que son como unas 220. Y nos dimos cuenta de que 40 o no tenían ni ninguna mujer o solo tenían una. Nos queda mucho todavía, hay que pelear. En el congreso que organizamos, por ejemplo, todos los años tocamos el tema de la mujer y ponemos el foco en la mujer iberoamericana. Entregamos reconocimientos a mujeres para que sirvan de inspiración, de ejemplo. Creo mucho en la fuerza del ejemplo y de la comunicación.

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